TRASCENDENTALISMO

En filosofía y literatura, creer en una realidad superior que la adquirida mediante la experiencia de los sentidos o una clase superior de conocimiento que le logrado por la razón.  Casi todas las doctrinas trascendentales derivan de la división  de la realidad en un reino del espíritu y un reino de la materia.  Tal división identifica a muchas de las grandes religiones del mundo. 

LITERATURA TRASCENDENTAL 

En un sentido más específico, trascendentalismo se refiere al movimiento literario y filosófico que se desarrolló en las Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX.  Aunque el movimiento fue, hasta cierto punto,  una reacción frente a ciertas doctrinas racionalistas del siglo XVIII, resultó muy influenciado por el deísmo, que, si bien era racionalista, se  opuso a la ortodoxia calvinista.

El trascendentalismo supuso también un rechazo de las estrictas actitudes religiosas puritanas procedentes de Nueva Inglaterra, donde se originó el movimiento.  Además, se opuso al ritualismo estricto y a la teología dogmática de todas las instituciones religiosas establecidas. 

Más importante aún, los trascendentalistas estuvieron influenciados por el Romanticismo, especialmente en aspectos como el examen de conciencia, la exaltación del individualismo y el elogio de las bellezas de la naturaleza y la humanidad.  En consecuencia, los escritores trascendentalistas expresaron sentimientos semi-religiosos hacia la naturaleza, así como  el proceso creativo, y veían una conexión directa, o una correspondencia, entre el universo (macrocosmos) y el alma individual (microcosmos).  Según esta idea, lo divino impregna todos los objetos, animados o inanimados, y el objetivo de la vida era la unión con el denominado alma superior.  La intuición, más que la razón, fue considerada como la facultad humana más elevada.  La realización del potencial humano podía ser alcanzada a través del misticismo o gracias a una conciencia profunda de la belleza y la verdad del mundo natural circundante.  Este proceso fue considerado como inherente al individuo, y toda la tradición ortodoxa se convirtió en sospechosa. 

El trascendentalismo estadounidense nació con la fundación del Club Trascendental en Boston en 1836.  Entre los líderes del movimiento figuraban el ensayista Emerson, la feminista y reformadora social Margaret Fullerr, el predicador Theodore Parkerr, el pedagogo Bronson Alcott, y el autor y naturalista Henry Thoreau.

WALT WHITMAN Y EL TRASCENDENTALISMO

 Entre 1815 y 1836, surge en Nueva Inglaterra, el trascendentalismo, corriente filosófica que hallaría en Emerson su más eminente difusor;  influencia de la que no escapa la obra de Whitman. El libro más representativo de este movimiento fue el ya citado Naturaleza de Emerson.   Protesta contra la dependencia cultural de los EE.UU. respecto a Europa, se transformó, finalmente, en fino análisis de las bases espirituales e implicancias morales de la democracia.  Absorbió fuentes en ideologías  tan contrarias y heterogéneas como el igualitarismo y humanismo propios de la Revolución, la contemporánea filosofía europea y ciertos aspectos del pensamiento puritano.  El idealismo alemán (Hegel, Schelling, Fichte), el Espiritualismo (Swedenborg), el neoplatonismo, el misticismo oriental y aun el pensamiento y las concepciones filosóficas de románticos como Coleridge y Carlyle, no se hallaban ausentes en la ideología trascendentalista.

Del puritanismo adoptó la tendencia a subordinar todo valor al aspecto ético.

Es posible constatar que Whitman absorbió –acaso por su comunicación con Emerson, acaso por propia convicción algunas de las propuestas básicas del trascendentalismo.  Así, por ejemplo, este movimiento sostuvo que el Hombre (más precisamente, su alma) era el centro espiritual del universo, pues solamente en él podía hallarse la clave de la historia, de la naturaleza, y aun del universo mismo.  De ahí que la estructura del universo duplique la estructura del yo individual.  En este punto, es fácilmente reconocible la influencia de la filosofía idealista y el aporte de las concepciones teóricas de los escritores románticos.

Donde la teoría trascendentalista se volvía más personal era en la participación asignada al individuo.  La virtud y la felicidad – decían – dependen de la autorrealización y esta, a su vez, emana de una armónica conciliación entre dos tendencias psicológicas universales:  el impulso expansivo, de trascendencia del yo y el impulso de autoafirmación personal, el anhelo de constituir una individualidad única e indivisa.  Aportes espiritualistas, místicos y aun cierta anticipación de corrientes filosóficas posteriores, confluían en distinta medida en la plasmación de esta ideología.  En el fondo se trataba de un individualismo extremo,  propio del espíritu norteamericano, con un marcado espiritualismo y una cerrada defensa del ímpetu expansivo, del quehacer práctico, del optimismo y de la confianza en el futuro.  En otras palabras una suma de varias de las constantes que el estadounidense típico ha desarrollado a lo largo de su historia.

El trascendentalismo sostenía además una especial correspondencia que, según Emerson, debía existir entre las leyes naturales y las espirituales.  Como luego lo hará Whitman en sus poemas, Emerson afirma eque “el hombre debe ser su propia iglesia”,  idea que éste desarrolla y amplía.